Mis queridos hijos,
Estad cerca de Mi Corazón. Os abrazo y os tengo cerca de Mi Sagrado Corazón, sí, a cada uno de vosotros que me leéis con fe y atención.
Europa y el mundo están al borde de la guerra, y no debéis tener miedo si oráis a Mí y confiáis en Mí. Todo está bajo Mi divina Providencia, incluso el mal, y la guerra es un gran mal. Os tengo cerca de Mi Corazón y os tomo bajo Mi protección. Estad seguros de Mí, y no estaréis confundidos ni decepcionados.
Yo soy el Rey del universo, del mundo creado, de los continentes, los mares y las naciones. Todo me pertenece a pesar del diablo que ha clavado sus garras en la creación que yo salvé, que recuperé para Mí, pero donde él sigue siendo malvado, sí, muy malvado. Se regocija con las travesuras sucias que incita a ciertos líderes a cometer; lo permito, con tristeza, es cierto, pero lo permito en Mi Omnipotencia y bajo Mi Autoridad.
Cuando llegue el momento de mi intervención, porque sí, intervendré, os asombraréis tanto, estaréis tan aliviados y agradecidos que vuestros corazones y almas saltarán ante las maravillas del logro de vuestro Dios.
Pero primero, debe hacerse justicia, los malvados deben ser castigados y erradicados de la faz de la tierra, y en este castigo, muchas buenas personas, muchos de Mis hijos, serán las víctimas a través de quienes se hará la ofrenda a Dios para la remisión de la tristeza y de los muchos pecados de hoy.
Hijos míos, sed confiados; sois mis protegidos y todo lo que os suceda o haya de sucederos estáis bajo Mi protección como he protegido a todos Mis Mártires de todos los tiempos porque ninguno se perdió; todos entraron al Cielo en gran triunfo y en la admiración de todos los Ángeles, de todos los elegidos e incluso Dios. Os amo, os daré la fuerza, el equilibrio y la certeza del Amor divino para que, suceda lo que sucediere, estéis seguros de Mí, confiados y perseverantes.
Hijos míos, la venida de una guerra es un concepto extraño porque los recuerdos de tal desorden no están en vuestras memorias personales; pero con Mi ayuda y Mi presencia, no temeréis. Amadme, ofrecedme cada día, cada hora, cada momento, y alcanzad a vuestro prójimo cuando lo necesite.
La guerra siempre es injusta, siempre brutal, excesiva; así que sorprendeos de nada. Cualquier cosa puede suceder, pero no temáis. Estoy con vosotros. Pondré seguridad en vuestra alma, bondad en vuestro corazón y serenidad en vuestra mente. Os amo. Sé todo lo que está pasando. No soy víctima porque Mi Voluntad siempre obra, y tampoco debéis consideraros víctimas nunca. Si algo os sucede será en unión con la Cruz de Jesús Cristo, quien se encargó voluntariamente y quien os invita a hacer lo mismo: aceptadlo voluntariamente si no podéis evitarlo y seréis queridos por Dios.
La paz sea con vosotros y creed en Mi divina Providencia, en Mi Amor y en Mi gran Recompensa en el Cielo. La paz sea con vosotros y los vuestros.
Os bendigo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo †. Amén.
Vuestro Señor y vuestro Dios
Fuente: ➥ SrBeghe.blog